Es un producto inocuo para el organismo ya que lo tenemos dentro del cuerpo humano en nuestras articulaciones, cartílagos y en la piel. Debido a ello es muy raro que se produzcan alergias cuando realizamos tratamientos con el ácido hialurónico. Su propiedad principal es aumentar el volumen, dar elasticidad a la piel e hidratarla.

El ácido hialurónico es un componente clave para el adecuado funcionamiento de muchos de nuestros tejidos. Cobró protagonismo cuando empezó a aplicarse como un ingrediente de los tratamientos estéticos antiedad.

Tenemos una cosa clara. Debemos huir de las caras clónicas que nos encontramos por la calle o vemos en la televisión. Es necesario realizar un tratamiento discreto. La virtud está en la prudencia y para ello debemos analizar y estudiar muy bien la fisionomía de una cara previo a la realización de un tratamiento.

Buscamos corregir las líneas de amargura del rostro o rellenar pómulos, las patas de gallo y los labios o las comisuras labiales. El tratamiento debe ir en concordancia, un equilibrio estético encontrado a partir de la experiencia y la cualificación médica. Necesitamos valorar el cómo y el por qué debemos aplicar un tratamiento previo a su implantación.

¿QUÉ TIPO DE ÁCIDO HIALURÓNICO UTILIZAREMOS?

 En función de las necesidades de cada paciente y de lo que queramos tratar usaremos un tipo de ácido hialurónico u otro.

-Ácido hialurónico reticulado: se utiliza para dar volumen y eliminar arrugas.

-Ácido hialurónico no reticulado: no produce efecto volumen y se utiliza para hidratar y mejorar la piel.

 

En la Clínica Renacimiento de León lideramos la medicina estética y estamos en la vanguardia de los tratamientos antiedad. No dudéis en pedir una consulta sin compromiso con nosotros y la Dra. Ana Rosa Rodríguez  valorará vuestro caso con total confidencialidad.

Los tratamientos estéticos deben ser revisados e implementados por un profesional cualificado. ¡Os esperamos!