Las varices aparecen sobre todo en las mujeres y son el resultado de una serie de factores. La circulación venosa de las piernas se relaciona directamente con la posición ortostática y la ley de la gravedad.

Una correcta circulación sanguínea depende de las válvulas de las venas que sostienen el volumen sanguíneo. Cuando hay un fallo en dichas válvulas aparecen las varices. Esto genera que la comprensión venosa dirija la sangre hacia el corazón pero que también exista un reflujo hacia la periferia con la consecuente dilatación de las venas de la zona afectada. Es clave determinar cuál es punto donde la sangre se revierte para emitir un diagnóstico adecuado de las varices.

Las principales causas relativas a la aparición de las varices son las siguientes:

–       La obesidad.

–       La carga hereditaria.

–       El sedentarismo.

–       El hábito postural.

–       Los anticonceptivos.

–       El embarazo.

¿CÓMO SE REALIZA EL DIAGNÓSTICO?

El diagnóstico se realiza a partir de la exploración y de un estudio con el doppler y el ecodoppler que nos permirirá plantear un tratamiento, controlar los resultados y la evolución.

Los tratamientos más utilizados son la Escleroterapia, el Láser, la Radiofrecuencia y el Láser endovenoso, así como la combinación de las técnicas expuestas.

En la Clínica Renacimiento de León apostamos por la innovación y hemos optado por el Láser VASCULIGHT, sin duda una gran revolución en el tratamiento de las varices tanto superficiales como profundas. Los mejores resultados se obtienen en venas inferiores a 3 mm y se realiza en varias sesiones en función de la extensión de las varices. En ocasiones combinamos este tratamiento con la escleroterapia.

El láser produce un daño térmico en la pared de la vena, favoreciendo su coagulación y posterior fibrosis produciendo una fotoesclerosis basada en el principio de la fototermolisis selectiva.

El láser de Neomidio-Yag, es el láser de elección para los tratamientos vasculares, La longitud de onda de 1064 nm es la más específica para que la energía que emite el láser se absorba por la hemoglobina (roja) de la sangre, evitando su dispersión por otros tejidos de alrededor. Penetra hasta una profundidad máxima de 3 mm que es hasta donde se encuentran las venas a tratar y transmite suficiente energía para calentar la vena sin lesionar la epidermis.

¿Te lo contamos?